América Latina y el Caribe

En esta región los miembros de GAIA están trabajando sobre diferentes temas que van desde la promoción y asesoría en la implementación de planes de basura cero en sus comunidades, al fin de cerrar incineradores de residuos y mega rellenos sanitarios, hasta desenmascarar incineradores disfrazados como las plantas de incineración de residuos con “recuperación” de energía y los hornos de cemento; pasando por las denuncias a las importaciones de residuos desde los países industrializados, y el apoyo a los derechos de los recuperadores informales entre muchas otras cosas.

La lucha anti-incineración empezó en America Latina bien antes de que naciera GAIA, y gracias a los vínculos y las conexiones de GAIA creció enormemente.
In Argentina, por ejemplo, la Coalición Ciudadana Anti-Incineración se creó en el 1995 y se ha convertido en un modelo de trabajo colectivo en contra de esta tecnología contaminante. La Coalición en Argentina ha parado la construcción de docenas de hornos para la incineración de residuos, y su trabajo ha sido clave para sacar más de 20 leyes y ordenanzas que prohíben la incineración de residuos en diferentes ciudades, incluyendo Buenos Aires.

En toda América Latina, hay organizaciones de base luchando contra los hornos de incineración y promoviendo alternativas. Estos grupos de ciudadanos trabajan junto con ONG y organizaciones sociales, de derechos humanos, de campesinos y movimientos para la justicia ambiental a fin de denunciar que los incineradores amenazan la salud, el ambiente y el entono social y económico de las comunidades locales.

En la región hay dos estrategias diferentes para el manejo de residuos sólidos urbanos que están en constante conflicto entre ellas. Por un lado hay las intervenciones de final de tubería, como los mega basurales y los proyectos de incineradores con “recuperación” de energía eléctrica, que están siendo promovidos cada vez más por las empresas privadas, muchas de las cuales operan a nivel global. Por el otro lado hay iniciativas que siguen el enfoque de la cultura local, como la reducción de los residuos, la separación, el compostaje y reciclaje, el trabajo con los recuperadores de residuos, y la promoción de planes de basura cero que se esfuerzan para reducir hasta cero la disposición de los residuos.

Los hornos incineradores de residuos hospitalarios son una de las mayores amenazas en América Latina. Hay cientos de hospitales que tienen pequeños hornos en su patio trasero, muchas veces “donados” por compañías extranjeras al gobierno local o regional, o incluso promovidos por las instituciones regionales de salud. Las organizaciones que forman parte de GAIA han establecido importantes vínculos a nivel local con el sector de la salud al fin de adoptar métodos más seguros para la gestión de los residuos médicos.

Los incineradores y los confinamientos de residuos industriales son también uno de los principales puntos de las luchas de los miembros de GAIA en esta región. Estas instalaciones generalmente se construyen en territorios con población de bajos ingresos o indígena, reflejando otro patrón de la incineración de residuos: la injusticia ambiental.

En América Latina, la industria del cemento está promoviéndose cada vez más como una opción “sustentable” para la gestión de los residuos y una alternativa a la incineración y los rellenos sanitarios. Grupos en toda la región están denunciando esta situación como otra forma de incinerar residuos, y están luchando contra la quema de neumáticos, desechos peligrosos y otros residuos en los hornos de cemento. Miembros en Brasil han conducido una exitosa campaña para defender el derecho del país a prohibir la importación de neumáticos usados que acaban siendo quemados en hornos de cemento, ganando uno de los mayores desafíos con la Unión Europea en el marco de las negociaciones en la Organización Mundial del Comercio. Comunidades en México han rechazado docenas de hornos de incineración de residuos y han denunciando el apoyo del gobierno nacional a la quema de neumáticos en hornos de cemento durante décadas.

Grupos en El Salvador han denunciado la contaminación generada por los basurales y han promovido planes de basura cero como alternativa más saludable, y miembros en Bolivia, Chile, Ecuador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Uruguay y Venezuela han luchado exitosamente y siguen luchando contra la incineración de residuos y realizan un importante trabajo de información a la población sobre los peligros de los incineradores de residuos y la necesidad de avanzar hacia soluciones sostenibles.


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